DEL ROMÁNICO A LA ACTUALIDAD

 

Una historia singular

 

 

Una ermita, un poblado románico y sus lagares de piedra dominan

una sierra y crean un entorno privilegiado y mágico, donde el legado

vitivinícola queda de manifiesto.

DEL ROMÁNICO A LA ACTUALIDAD

 

Una historia singular

 

 

Una ermita, un poblado románico y sus lagares de piedra dominan una sierra y crean un entorno privilegiado y mágico, donde el legado vitivinícola queda de manifiesto.

UN COMPLEJO DEL SIGLO XII

Un pasado tangible

 

Un poblado en ruinas de monjes del orden de los Hospitalarios de San Juan y una ermita, los dos del período tardorrománico (siglo XII) permanecen en la finca y cuentan parte de nuestro pasado.

Un conjunto de 9 lagares de fermentación excavados a la piedra por los monjes, con capacidades de entre 2 a 7 toneladas y con la finalidad de fermentar vino, muestran que desde tiempos inmemoriales la sierra de la Costa Ampla ha sido un lugar idóneo para la producción de vino, que sólo la filoxera y el progresivo despoblamiento rural detuvieron.

Un terroir que ha demostrado científicamente ser muy positivo para el cultivo del viñedo, con un clima óptimo que confiere una alta acidez al vino que se traduce en un vino más protegido y con un gran potencial de guarda. Los monjes Hospitalarios ya lo intuyeron de forma empírica.

La parte románica quedó despoblada al siglo XVIII, y ya en el 1837 con la abolición del régimen señorial y la desamortización de Madoz (1855), pasa a ser propiedad privada.

La honestidad y aprecio por nuestra tierra y nuestras costumbres nos empuja a recuperar la historia de Castilló d’Encús y preservar su valor histórico, así como reemprender el uso de los lagares de origen medieval para fermentar nuestros vinos y el cultivo del viñedo en esta zona.

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